No obstante nunca escuche absolutamente nada.Nada de nada.Solo silencio, un punzante y no ha transpirado terrible silencio.

Fue entonces cuando el pavor caldo a visitarme. Las dudas me asaltaban sin cesar.El miedo corria vertiginosamente por mis venas.

Ahora mi sola inquietud era hacerle desaparecer, sin embargo en mi estado me se mostraba inalcanzable. Estaba alterado, confuso, perdido, nunca sabia whiplr que elaborar.

Saque un cigarrillo sobre la pitillera asi­ como cale dentro de nervios e injurias a mi insensatez. Hoy mis huellas estaban en su cuello, En Caso De Que el fallecido era localizado semejante cual me atraparian.

Desplace el cuerpo inclusive la sala de la caldera asi­ como cerre el garaje con llave. Ahora era la ocasion sobre meditar. Necesitaba mi tiempo, mi humo, mi paz, mi calmado e inquebrantable litigio brillante sobre nieblas e insensateces.

Subi a mi habitacion y escuche un poquito sobre musica con la que conseguir pensar con claridad. Comence a cavilar, a idear un plan inmejorable con el que librarme del contratiempo en el que me habia metido. Como un crio que se mea en la cama buscaba la forma de deshacerme de estas sabanas empapadas.

Pense en mil locuras, tales igual que cocinarlo y no ha transpirado alimentar a los perros del vecindario, o enterrarlo en mi propio huerto escaso una recien estrenada plantacion de geranios que habria ido a comprar expresamente de la ocasion.Muchas tonterias pasaron por mi cabeza, e hasta algunas consiguieron hacerme sonreir de lo descabelladas que resultaban.

Pero nunca tarde en hallar una importante solucion.

Cogi la motocicleta y fui a la gasolinera a llenar un bidon sobre nunca mas de cinco litros.Poco despues, al regresar a morada, busque un par de cosas que necesitaria.Ahora se abalanzaba acerca de mi la parte mas compleja.

Le puse un caso, ate sus munecas con unas cuerdas y pase las extremos por en el interior del billetero delantero de mi sudadera, sobre este manera quedaban mucho menor visibles y el cuerpo se mantendria erguido.Ahora, con el muerto a mi espalda, monte en la moto y Colocar el lata con carburante a mis pies. Ceni bien la cuerda, arranque la moto y sali sobre vivienda.

El viento era ciertamente reconfortante. Percibir como la brisa me acariciaba hacia mas soportable el terrible abrazo de mi querido companero, el horrible abrazo de la homicidio a mis espaldas.

Pasamos por el campo de futbol, luego la avenida sobre las famosillos postes electricos, y no demasiado mas tarde bien estabamos por las periferias del club sobre tenis.

Mi destino debido a estaba fijado, mi rumbo ya habia sido decidido. El vuelta terminaria en las trincheras.

Pero vieja seguia siendo una enorme luchadora. Falto ser siquiera una motocicleta sobre cross, mi pequena Piaggio llego a la explanada que Existen justamente antiguamente sobre alcanzar a las trincheras sobre la parte.

Desate al oso amoroso sobre mi talle, lo apoye en mi hombro, tome el barril con la mano izquierda asi­ como comence a caminar hacia el bosque.

Eran Ahora cosa de las siete sobre la tarde, el sol se estaba ocultando en el horizonte y yo lo hacia entre las sombras de las arboles.

El camino resulto mas tolerable de lo que pensaba y no ha transpirado ri?pido llegamos al lugar que tenia en pensamiento. Una antigua trinchera que habia en lo alto de una colina y que aun mantenia gigantesco parte sobre su trayecto pobre tierra sencillo. El lugar rematado.

Deje caer el muerto lo mas adentro concebible desplazandolo hacia el pelo lo coloque con la cabecera mirando al techo. Abri su boca asi­ como le obligue a tomar unos cuantos tragos de carburante a su salud.Un cuarto del combustible del que disponia estaba ahora en el interior de su cadaver.

Cogi el cuba y no ha transpirado cuidadosamente termine de esparcir el resto de su torso. Bien empapado desplazandolo hacia el pelo listo de chisporrotear dentro de las llamas.

Tiro de nuevo la pitillera. Tome un cigarro asi­ como lo coloque tranquilamente en la comisura de mi boca, sin preocupaciones, desprovisto prisas. Este era mi instante, este era el final que yo habia determinado.

Saque sobre mi billetero el Zippo que mi abuelo me obsequio y encendi aquel cigarro igual que si de una antorcha olimpica se tratara. Con orgullo y satisfaccion di una profunda calada desplazandolo hacia el pelo senti como el humo se deslizaba por medio de mis pulmones, envenenando mi cuerpo humano y no ha transpirado a la ocasion sumiendome en la calma.

Era la hora, el final estaba cercano, el telon debia bajar y no ha transpirado acarrear consigo el final sobre tan curiosa andanza.

Tome una ultima calada asi­ como cogi el cigarrillo falto obtener eludir dejar escapar la retorcida sonrisa.

Lo solte. Este cayo, encendio la gasolina asi­ como su tronco comenzo a arder.

Aca estaba. El final. El fulgurante asi­ como apoteosico final que las llamas que emanaba sobre su cadaver producia.

Una mirada de dolor se reflejaba en mis ojos. Al completo habia acabado. El fascinacion se habia ido. El placer sobre la muerte debido a estaba completamente marchitado. Bien nunca quedaba nada por lo que encantar o por lo que sonreir.

Alli estaba el, ardiendo ante mi, igual que Sodoma, como Gomorra, haciendo centellear mis ojos en la oscuridad sobre la noche que se cernia sobre nosotros.

El tiempo estaba en mi contra y no ha transpirado el hedor sobre su cuerpo humano nunca tardaria en delatarme, de este modo que, observando su fiambre chisporrotear la ocasion mas, le dedique unas ultimas palabras.Nobles y sinceras, crueles asi­ como despiadadas:

“percibe a donde el singladura te pose, a donde tus actos te lleven, a donde el fin te situe.Que quien te amase te llore, que quien te quisiera te recuerde, que quien te conociera te extrane.

Espero que alla an adonde vayas no me guardes rencor, tarde o temprano mi hora igualmente llegara. Quien conoce si a manos del tiempo, o quizas a manos ajenas como en tu caso, aunque un conmemoracion esas manos llegaran y con ellas mi final.